sábado, 28 de julio de 2012

MISION, VISION Y VALORES DE UN LIDER


VISION, MISION Y VALORES DE TODO LIDER

Todo ser humano, y en particular los líderes, sin importar el campo de acción en que se desenvuelva (desde la familia hasta las grandes corporaciones, pasando por toda clase de empresas y organizaciones sociales) han de definir su tarea a partir de una visión, de una misión y de un código de valores.

CONCEPTOS:

La visión es la capacidad de desarrollar un proyecto de futuro, un sueño, un anhelo, un objetivo trascendental que se debe alcanzar.  Son los sueños que uno puede alcanzar durante su existencia, sin miedos, con sentido de reto y trascendencia, incluso a pesar de las propias debilidades y carencias.
La misión es la acción cotidiana que define la identidad y tarea de un individuo o grupo (que podría resumirse en las preguntas: quiénes somos y para qué estamos en este mundo).  Es la razón de ser o existir de la persona o el grupo y la causa y fin de su actividad. Parte de una visualización particular del futuro, de lo que puede (o más bien debe) ser, de lo que se puede crear para darle sentido a la propia vida.
Los valores son el conjunto de principios o reglas esenciales del juego bajo las cuales se va a guiar las actitudes y conductas de las personas y los grupos.

Los grandes hombres y mujeres de la historia nos han enseñado la importancia de generar dentro de uno mismo la fuerza de una visión y misión personales para guiar la propia vida, con una visión y misión se han transformado en personas llenas de un poder interior que se ha constituido en la base sobre la que han integrado sus valores, sus metas en la vida y en el trabajo, así como sus habilidades e intereses.  El poder interior que genera contar con una misión personal convierte a hombres y mujeres comunes en personas entregadas a la tarea de crear, para sí mismas y para quienes las rodean, un mundo de nuevas perspectivas, retos y realizaciones que, de otra manera, parecerían inalcanzables

Nuestra responsabilidad moral no consiste en detener el futuro, sino en modelarlo para cambiar nuestro destino en una dirección más humana.  Alvin Toffler

LA VISION
La visión puede transformar a los hombres en santos o demonios, en emprendedores o destructores.  El hombre tiene una necesidad intrínseca de trascendencia y superación.  Lindberg cruzó el Atlántico en pos de un sueño sabiendo que en el intento podría perder la vida.  Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina y la convirtió en un legado para todas las generaciones.  Edison inventó la bombilla eléctrica, después de sufrir miles de fracasos. Víktor Frankl sobrevivió a un campo de concentración gracias a la fe que tenía en poder escribir su historia y crear la logoterapia, técnica con la cual propone a la humanidad darle sentido a la vida. La Madre Teresa entregó su vida a los pobres por causa del Reino de Dios. Y qué decir de Juan Pablo II, cuya clara visión y misión contribuyó notablemente a la transformación del mundo en el último cuarto del siglo XX, y lo condujo hasta el umbral del siglo XXI.

Elementos que contribuyen a generar una visión:
  • La historia y circunstancia personal y familiar del individuo.
  • La percepción del mundo interior y exterior
  • Los valores propios
  • El compromiso con uno mismo
  • El compromiso con los demás
  • El deseo de encontrar un destino mejor

La visión se convierte en misión cuando:
  • Se inicia el camino que se ha visualizado
  • Se confía en la voz interior y se es congruente con ella
  • Se tiene fortaleza y se actúa a pesar de las adversidades
  • Se da y recibe al mismo tiempo
  • Se es responsable y comprometido con el logro de la meta

Visión: mejorar el mundo
No puede concebirse a un líder sin una visión de futuro.  Todos los líderes, sin importar su nivel ni su campo de acción, están o deben estar motivados por un proyecto a futuro.  Deben tener una idea inicial o un anhelo que pretendan cumplir más adelante, pues, como se ha dicho alguna vez, “una idea es más poderosa que mil ejércitos”.  Como ejemplos se puede proponer: la idea de libertad en la mente de Abraham Lincoln;  el sueño de igualdad racial de Martin Luther King; poner al primer hombre en la luna de John Kennedy, la globalización de la solidaridad del Cardenal Rodríguez Maradiaga, el sueño de justicia para todos de Monseñor Romero o la Recuperación de la Memoria Histórica de Guatemala por Monseñor Gerardi para que el pasado de dolor no se repitiera NUNCA MAS.

Toda idea puede y debe ser generadora de una visión de futuro que permita la construcción de un mundo mejor.

Desde el pequeño fuerte, o somos constructores decididos, que mejorar al mundo hemos querido, o somos destructores desmedidos, que gozamos con verlo derruido.  Ignacio Guzmán Garduño.

La realización de un proyecto, sueño, objetivo o anhelo futuro, es quizá la dimensión más importante de cualquier empeño, tarea o actividad que se pretenda realizar.  Ejemplo de proyectos: casarse, ser padre de familia, ser profesional, ser sacerdote, obtener una medalla olímpica, cosechar una siembra, dar catequesis, vencer nuestro ego, promover el desarrollo espiritual o material de las personas o grupos

El líder verdadero nunca está satisfecho con sus ideas y visiones, siempre las analiza, cuestiona y enriquece, generando así nuevos conceptos que implicarán cambios y retos nuevos cada vez mayoreos.  Todo líder visionario es un agente de cambio.  La visión es poderosa, pues es un sueño que, por contener dentro de sí tareas modestas o grandiosas que constituyen un reto o anhelo, anima de manera constante la acción humana.

  • No importa lo lento que vayas, siempre y cuando no te detengas.  Confucio
  • Miremos más que somos padres de nuestro porvenir que no hijos de nuestro pasado. Miguel de Unamuno.

La visión, en un sentido profundo, siempre es enriquecedora e inspiradora  de nuestra vida y mantiene una vitalidad permanente en el espíritu de quien la posee.
La visión puede quedarse a veces en el secreto o la intimidad de su dueño, o bien ser compartida con otros para contagiarlos de su esencia.  Una visión compartida siempre será de mayor impacto, por lo que su ejecución debe ser una de las tareas fundamentales de todo líder.  Uno de los retos de todo líder al dirigir grupos humanos (familias, clubes, comunidades, iglesias, empresas, etc) es transmitir a sus miembros el efecto de una visión compartida.
Por cierto, la visión no es algo etéreo o abstracto.  Es por el contrario, algo concreto y práctico que debe reflejarse en resultados y logros en el corto, mediano y largo plazos.
El contenido de una visión para mujeres y hombres puede referirse a tareas sencillas pero valiosas, modestas pero de altura espiritual, ejemplo: ser mejores padres, hijos solidarios, empleados responsables. Ser jefes humildes y respetuosos, empresarios visionarios y equitativos, funcionarios públicos honestos y servidores, sacerdotes congruentes, etc.
 

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